Te doy la espalda
mientras te alejas
miro por la ventana
el cielo es tan azul
tan puñal
tan asesino
veo como se estira
tras el horizonte
de tan remoto el borde
duelen los ojos
palpo el silencio
el grito carcomido
en caída libre
la mordaza entre los dientes
y el cielo es tan azul
tan testigo de sueños
inconclusos
tan víctima
tan látigo en la espalda
tan desmesurada intemperie
en orfandad
mi sombra estática te imagina
como un ciego en su penumbra
una parte de mí
va muriendo
una parte de mí
te sigue entre sombras
como un maleficio
y el cielo es tan azul
tan sepultura
erigida en el aire
tan infinitamente frío
y hueco

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